Aux milieux/En los medios/Nos meios

José Rigoberto Lemus Gomez : El techo

José Rigoberto Lemus Gomez : El techo

Estoy acostado en mi cama, en mi apartamento en Villeray. Me quedo mirando el techo durante horas.

De repente, el techo cambia de blanco a verde. Estoy en mi cuarto en El Salvador. Me levanto. Me acuerdo del momento en que pintábamos ese cuarto con mi papá. Después de terminar, fuimos a jugar fútbol.

Mi perra entra al cuarto y se me tira encima en la cama. La acaricio y ella me lame la cara. Su pelo se ha vuelto blanco desde la última vez que la vi, pero todavía es suave. Sigue oliendo a perro mojado, aunque la bañábamos todo el tiempo. Después de unos minutos, empieza a soltar un olor podrido. Luego, su carne se vuelve polvo y se va volando con una brisa que entra por la ventana. En mis manos me quedan sus huesos, que se van poniendo cada vez más fríos, hasta que se convierten en nieve y se derriten sobre mí.

Me levanto con la camisa empapada de nieve derretida. Mi armario me llama. Tiene todas las camisas que tenía cuando era pequeño. Agarro la camisa de Argentina que me había regalado mi tío. Me la pongo. Me miro en el espejo al lado de la cama para ver si todavía me queda. La camisa tiene los colores de la bandera de Argentina, pero en vez del escudo tiene la silueta de una mujer en bikini, con la parte de abajo bajada. Mis padres no me dejaban usarla en público.

Miro debajo de la cama y veo tres cajas: una naranja, una roja y una azul. Cojo Agarro la caja naranja, la abro y veo que está llena de Legos. Son los Legos que llevaba a la escuela para jugar con Bryan y Aviles. También los usaba para hacer batallas con los Legos de mi hermano.

Cada vez que saco una construcción de Lego de la caja, se desarma y las piezas caen al piso. Entonces dejo la caja debajo de la cama.

Me fijo en la ventana y voy hacia ella. Desde ahí puedo vigilar a las personas que entran y salen de la casa.

De pronto, veo que la puerta del garaje se abre y entra la pick-up de mi abuelo. Se baja del carro y va directo a mi cuarto. Abre la puerta y me da el Big Mac que siempre me traía. Guardo la hamburguesa para después.

Intento darle un abrazo a mi abuelo, pero ya no puedo moverme. El tiempo se detuvo.

De repente, mi camisa de Argentina y el Big Mac se convierten en arena y se deshacen. El techo vuelve a ser blanco y me doy cuenta de que estoy acostado en mi cama, en mi apartamento en Villeray.

José Rigoberto Lemus Gomez