Ser joven en la ciudad
xondaro o xondaria en la comunidad: desafíos del presente y caminos hacia el futuro
La juventud guarani mbya circula entre dos mundos distintos. En la comunidad, las personas jóvenes son xondaroJoven guerrero (masculino). El término no se refiere a la guerra, sino a una postura ética, corporal y espiritual de responsabilidad, protección, disciplina, alegría y sabiduría y xondariaJoven guerrera (femenino). Al igual que xondaro, el término designa un rol social y espiritual asumido por los jóvenes dentro de la comunidad, guerreros y guerreras que fortalecen los vínculos comunitarios y viven el mbya reko (Modo de ser, manera de vivir. Conjunto de prácticas, valores, responsabilidades y dimensiones espirituales que organizan la vida de los Guarani Mbya), fundamentado en la reciprocidad, la colectividad y la espiritualidad. En la ciudad, se les etiqueta de manera genérica como “Indios e Indias”, una identidad impuesta, atravesada por estereotipos racistas y por la negación de sus derechos y de sus especificidades culturales.
En este contexto, trazan sus propios caminos, negociando identidades y proyectando futuros. El acceso al mundo digital amplifica sus voces y sus redes, conectándoles con parientes lejanos y permitiendo alianzas con juruatérmino que designa a las personas no indígenas, particularmente a los blancos. En el texto, aparece en plural para designar el mundo exterior, sus expectativas y la lógica no indígena que muchas veces ejerce presión sobre la juventud. Sin embargo, la exposición a discursos individualistas y extremadamente consumistas puede intensificar las tensiones internas alrededor de la pertenencia y de los valores comunitarios.
La movilidad forma parte esencial del modo de vida guarani mbya. Los desplazamientos entre comunidades no son solamente físicos, sino también espirituales: la “buena caminata”, o guata porã, reafirma las identidades y los saberes ancestrales. El pueblo guarani mbya anima a las generaciones jóvenes a recorrer diferentes comunidades en América del Sur, visitar parientes, participar en encuentros culturales y ceremoniales y, así, crear redes de apoyo y tejer sus vínculos matrimoniales. Estos recorridos fortalecen la tradición, pero también exigen una adaptación continua.
No siempre es fácil vivir lejos de la comunidad donde uno nació.
Pero, como en cualquier otro contexto, el futuro está marcado por la incertidumbre. Parte de la juventud desea estudiar, ir a la universidad y contribuir a sus comunidades. Sin embargo, existen temores de que la educación formal les aleje del mbya reko y de las prácticas tradicionales. Las generaciones mayores subrayan que el saber académico debe fortalecer, y no debilitar, la cultura guarani mbya.
Los xeramoĩ, guías espirituales, advierten sobre el impacto emocional del alejamiento de la comunidad y de la espiritualidad. La ausencia de derechos territoriales, como ocurre en la TekoáComunidad, territorio-colectividad; literalmente «el lugar donde se vive según el modo de ser». Más allá de un espacio físico, es un territorio espiritual, político y relacional Ka’aguy Ovy PorãHermoso bosque azul, así como la falta de continuidad de la vida escolar dentro de la comunidad, hacen visible el racismo cotidiano vivido en las escuelas y en las ciudades. En ausencia de espacios seguros para expresar sus preocupaciones, muchas personas jóvenes se sienten aisladas y alejadas de referencias que podrían orientarles.
Dentro de las comunidades también emergen desafíos: fortalecer los intercambios intergeneracionales, mantener las prácticas tradicionales y resistir las presiones y fragmentaciones presentes en la propia comunidad. Como en cualquier grupo social, la diversidad de las familias, de los intereses y de las perspectivas marca la vida colectiva guarani mbya. Las diferentes visiones del futuro, de la relación con la ciudad y de la recreación constante de las tradiciones exigen una negociación permanente, lo que también genera tensiones para la juventud en su búsqueda de pertenencia y equilibrio entre los mundos que habita. Como nos explica Tayna Samaniego:
Es urgente fortalecer a la juventud guarani mbya, equilibrando los desafíos planteados por la sociedad circundante con la necesidad de consolidar los vínculos comunitarios y espirituales.
Los relatos presentados en esta sección revelan no solamente dificultades, sino también caminos colectivos para superarlas. Paso a paso, ellos y ellas reafirman el mbya reko como fundamento esencial del buen vivir.
El proyecto permitió que estos sentimientos, reflexiones y saberes circularan entre la propia juventud, fortaleciendo los vínculos y las redes de apoyo afectivo. Los encuentros fueron espacios de escucha sin juicio, de creación artística, de intercambio de historias, de descanso para el cuerpo y para el espíritu. Crear juntas y juntos — ya fuera en el libro, en los videos o en las conversaciones — también significaba sanar juntas y juntos.
Al incentivar a la juventud a hablar con su propia voz, el proyecto no buscó definir lo que significa ser joven guarani mbya, sino reconocer la legitimidad y la complejidad de las múltiples maneras de serlo. Cada xondaro y cada xondaria camina a su manera, pero siempre en relación con los demás y con aquellos y aquellas que les precedieron. Como dijo Para Poty:
Somos la continuidad de nuestros y nuestras mayores. Así, la juventud no es solamente transición: es herencia, cuidado y futuro.
Concluimos este texto reafirmando la importancia de crear, en las escuelas y universidades, espacios de diálogo que no reduzcan a la juventud indígena a una categoría o a un diagnóstico, sino que la reconozcan como una potencia creadora, un pensamiento vivo y una fuerza colectiva.
Que las palabras y las imágenes reunidas en este libro contribuyan a fortalecer la presencia mbya en las políticas públicas, los programas escolares, las ciudades y los territorios; que inspiren nuevas redes de solidaridad y de respeto; y que continúen haciendo resonar, en cada comunidad y más allá, el llamado de Miguel Verá Mirim: “Escuchar para acompañar. Acompañar para fortalecer. Fortalecer para seguir viviendo.”