Aux milieux/En los medios/Nos meios

Souleymane y Cynthia

Souleymane y Cynthia

Souleymane et Cynthia

Adis

Hola a todos, me llamo Adis Simidzija y están escuchando el pódcast Voces paralelas. Este pódcast nos lleva al mundo de adolescentes inmigrantes que intentan echar raíces en su nueva sociedad quebequense. Las voces que acaban de escuchar son las de Cynthia y Souleymane. Con ellos tuve el honor de conversar sobre la manera en que ven el mundo, un mundo que ambos intentan llenar de bondad. Como primer tema, hablamos del choque cultural al llegar a Quebec.

Cynthia

Los primeros días que llegué aquí estaba muy cansada por el viaje. Primero llegamos a Montreal y vivimos allí un mes. Después, a mis padres no les gustó mucho porque había demasiada gente y mucho ruido. Entonces mi papá vino a buscar un lugar más tranquilo y encontramos Trois-Rivières. Cuando llegó, se enamoró de la ciudad y de la gente. Cuando yo llegué, no conocía a nadie. En Montreal conocimos a dos mexicanos, pero se quedaron allá. Aquí no conocíamos a nadie, así que en casa jugaba con mis hermanos a la lotería y a dominó. Pasábamos tiempo juntos y salíamos a caminar para conocer la ciudad. Ahí fue cuando me enamoré del lugar: los ríos, los árboles, los puentes. Luego, en la escuela, conocí a una chica colombiana. Al principio pensaba que solo estaríamos aquí poco tiempo, pero nunca imaginé que pasarían casi cuatro años. Fue difícil al inicio, pero ahora estoy más adaptada y tengo amigos que me ayudan.

Souleymane

Llegamos a Montreal alrededor de las seis de la tarde. Hicimos escala en París por unas horas y luego tomamos un vuelo de Air Canada. En el aeropuerto, el proceso fue largo. Mi hermano se enfermó y llamaron a una ambulancia, pero no era nada grave. Nos quedamos en el aeropuerto hasta medianoche y luego fuimos al hotel. Antes de venir, la gente decía: “Van a vivir mejor, van a disfrutar, van a tener una mejor vida”. Yo no me lo tomaba muy en serio. Pero cuando llegamos, vimos que sí: electricidad todo el tiempo, buenas carreteras… eso estaba bien.

Cynthia

Me dijeron que aquí tendría mi propio cuarto, porque en México lo compartía con mi hermano.

Cuando lo vi, fue como: “¡Wow!”. Después lo decoré, pinté, dibujé… era muy especial para mí. Al principio me decepcionó un poco la ciudad porque no era como Montreal, pero después me enamoré.

Souleymane

Nosotros estamos acostumbrados a comida caliente, pero al llegar solo comíamos galletas y jugos en el aeropuerto. No era saludable y había mucho dulce. Nos hacía falta nuestra comida tradicional. Esperábamos tener un apartamento para poder cocinar. En el hotel no estábamos cómodos, pero algunas personas nos trajeron comida de nuestro país, y eso nos hizo bien.

Adis

Su amistad nació durante un viaje escolar a la ciudad de Quebec.

Souleymane

Sí, fuimos juntos.

Cynthia

Sí, es verdad.

Souleymane

Era una actividad escolar, en invierno. Fuimos al carnaval de Quebec. La profesora nos compró chocolate caliente y una cola de castor con chocolate y otros sabores. Me gustó mucho.

Cynthia

También vimos muñecos de nieve y el carnaval.

Adis

La escuela puede ser tanto un desafío como un espacio de crecimiento.

Cynthia

Conocí a Isabella, una colombiana que me ayudó muchísimo, especialmente con el francés. A veces me decía: “No español, solo francés”. Era difícil, pero lo hacía para ayudarme.

Souleymane

Mis compañeros me ayudaron mucho, especialmente uno que hablaba solo francés. Yo entendía, pero no podía responder. Lo más difícil fue el casillero y los códigos.

Cynthia

Lo más difícil fue el francés y hacer amigos. Pero gracias a Isabella, todo fue más fácil.

Souleymane

Hablan muy rápido, no entendía nada. Eso dificultaba hacer amigos.

Cynthia

A veces todavía me cuesta hablar con quebequenses porque tengo vergüenza de pedir que repitan.

Adis

La pandemia cambió todo.

Souleymane

Se cancelaron muchas actividades, y eso me afectó mucho. Antes había más contacto; ahora todo es más distante.

Cynthia

En México muchas personas murieron, y yo tenía mucho miedo por mi familia. Desinfectábamos todo, usábamos mascarillas… era muy estresante.

Luego empecé a hacer ejercicio y me sentí mejor. Tenía muchísimo miedo por mis padres. Y al final, nos contagiamos.

Adis

La lengua puede ser una riqueza, pero también una barrera.

Souleymane

Si eres diferente, a veces la gente molesta. No es fácil.

Cynthia

Antes me sentía diferente, como si no encajara. Pero ahora lo acepto. Soy mexicana y me siento bien siendo quien soy.

Adis

¿Y sus sueños?

Cynthia

Quiero viajar por el mundo. No quiero un lugar fijo. Pero más adelante, tal vez formar una familia. El arte es muy importante para mí.

Souleymane

Quiero viajar y ayudar a las personas, hacer trabajo humanitario. La vida es difícil, y quiero apoyar a quienes lo necesitan.

Adis

¿Qué le dirían a su yo del pasado?

Souleymane

Que no se rinda nunca. Aprendemos de los errores.

Cynthia

Que ignore los comentarios negativos y que pase más tiempo con su familia.

Adis

¿Y a su yo del futuro?

Souleymane

Que hizo un buen trabajo y que siga siendo un ejemplo.

Cynthia

Que estoy orgullosa de ella y que siga creciendo como persona.

Cynthia

Hola, soy Cynthia, tengo 16 años y soy de México. Me gustaría explicar qué es una casa para mí. Es un lugar para dormir, un espacio para la familia, donde pasamos la mayor parte del tiempo. Hace cuatro años vivía en México, en una ciudad pequeña que se llama Xalapa, en Veracruz, donde siempre estaba rodeada de mi familia. Por las tardes iba a jugar con mis primas, a ver a mis abuelos, a comer con ellos… así todos los días. Hasta que un día me mudé con mi mamá, mi papá y mis dos hermanos a Quebec, donde aprendí francés. Conocí personas que me hicieron sentir otra vez en casa. La casa es el lugar donde nos sentimos más seguros y protegidos. Es donde nos refugiamos frente a los problemas o dificultades. Es el lugar donde podemos ser nosotros mismos. Por eso, la casa es esencial para nuestra salud emocional y mental. Nos permite descansar después de un largo día de trabajo o de estudios. La casa no siempre es un lugar. Son personas que me hacen sentir en paz, con quienes siento un amor mutuo y verdadero.

Souleymane

Hola, soy Cynthia, tengo 16 años y soy de México. Me gustaría explicar qué es una casa para mí. Es un lugar para dormir, un espacio para la familia, donde pasamos la mayor parte del tiempo. Hace cuatro años vivía en México, en una ciudad pequeña que se llama Xalapa, en Veracruz, donde siempre estaba rodeada de mi familia. Por las tardes iba a jugar con mis primas, a ver a mis abuelos, a comer con ellos… así todos los días. Hasta que un día me mudé con mi mamá, mi papá y mis dos hermanos a Quebec, donde aprendí francés. Conocí personas que me hicieron sentir otra vez en casa. La casa es el lugar donde nos sentimos más seguros y protegidos. Es donde nos refugiamos frente a los problemas o dificultades. Es el lugar donde podemos ser nosotros mismos. Por eso, la casa es esencial para nuestra salud emocional y mental. Nos permite descansar después de un largo día de trabajo o de estudios. La casa no siempre es un lugar. Son personas que me hacen sentir en paz, con quienes siento un amor mutuo y verdadero.